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La inmigración

Al pie de nuestra Estatua de la Libertad hay una losa de bronce con un poema escrito por Emma Lázarus que dice, en parte:

“Dame tus cansados, tus pobres, tus masas hacinadas anhelando respirar en libertad, el desamparado desecho de sus rebosantes playas. Mande estos, los desamparados, arrojados por la tempestad, a mí. ¡Levanto mi lámpara junto a la puerta dorada!”

Estas palabras han saludado a inmigrantes al llegar al puerto de Nueva York con la esperanza de lograr el Sueño Americano por décadas. Representa el espíritu y el deseo desinteresado de la libertad compartida y la búsqueda de la felicidad. ¡Es lo que hace magnífico a nuestro país!

Hace algunos años, el 16 de abril del 2013, el Senado aprobó la legislación S. 744, una ley bipartidista inmigratoria. Casi inmediatamente, el liderazgo de la Cámara de Representantes, apoyado por el Congresista actual de 20 años, Ken Calvert, decidió que no iban a tomar ninguna medida acerca de esa ley. Desde entonces, la Cámara no ha hecho nada. El liderazgo–del partido Republicano–hasta ha rehusado permitir que la ley sea presentada para un voto general sencillo. 

Este tipo de inacción es moralmente indefensible. Lo más importante es que nos daña la economía. Tanto la gente del Distrito No. 42 como la del país se merecen algo mejor.

El futuro éxito de nuestra economía norteamericana depende cada vez más y más de la adaptación de una reforma inmigratoria razonable y mesurada. La mayoría de los norteamericanos están de acuerdo de que nuestra política inmigratoria actual no funciona y que es necesario repararla. Yo estoy de acuerdo. Les diré por qué:

El Departamento de Trabajo de los Estados Unidos y la Cámara de Comercio concuerdan en que el número de trabajadores proyectados actualmente, tanto los altamente calificados como los de calificaciones normales dentro de la población estadounidense, no es suficientemente alto como para rellenar las necesidades laborales actuales y futuras de Norteamérica. Esto afecta especialmente a las empresas y a los negocios que dependan de una fuerza laboral extensa, que incluyen la agricultura, las industrias de alta tecnología y todo lo que quede entre estos dos extremos.

Según la Oficina del Presupuesto del Congreso, sin partido, la reforma inmigratoria podría reducir los déficits por una medida de $175 billones a través de los siguientes diez años y por $700 billones en la siguiente década como resultado de un aumento en la mano de obra legal que estará pagando impuestos y gastando dinero, que alimentan el motor de nuestra economía basada en el consumidor.

Nuestra política de inmigración es dura para familias, dado el retraso en peticiones para visas y la política del Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) de separar a familias durante el proceso de deportación.

Según el presidente del Sub-Comité de la Cámara de Representantes sobre la Inmigración y la Seguridad de la Frontera, John Conyers, los cinco elementos necesarios para la reforma total de la inmigración son:

Mejorar nuestros esfuerzos de mantener seguras nuestras fronteras;
Mantener un sistema de verificar electrónicamente la elegibilidad de empleo, requerido nacionalmente;

Una ruta merecida hacia la residencia permanente y la ciudadanía para los once millones de inmigrantes indocumentados viviendo actualmente a escondidas en nuestro país;

La creación de un sistema de inmigración a base de empleos por expandir la disponibilidad de visas para obreros altamente calificados y un programa de entrada provisional para otros obreros a fin de eliminar las deficiencias en la fuerza laboral nacional;

Una reforma del sistema de inmigración basada en la familia, que ahora las separa debido a retrasos burocráticos y a políticas anticuadas;

Cuando yo sea elegido al Congreso, apoyaré estos principios claves, no solo porque sea buena política para la economía nacional, sino también porque es una necesidad si queremos satisfacer las crecientes demandas del motor económico de nuestro país.

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